El impulso emprendedor emerge

Siguen siendo mayoría los esudiantes que aspiran a trabajar en una multinacional o como funcionarios, pero un 26,8% quiere montar su propia empresa

Programa 'Lanzadera' de Juan Roig
Varios equipos de la tercera edición del programa ‘Lanzadera’. JOSÉ JORDAN

Es la pregunta del millón que retumba en la cabeza de los universitarios desde el primer día que entran en el aula hasta que reciben el título. ¿Dónde te gustaría trabajar? Algunos pocos se mueven por el impulso de la vocación, otros arrastrados por la herencia familiar pero, en la mayoría de los casos, la balanza se inclina entre dos opciones: colocarse en una multinacional o seguir entre libros unos años más para tener un asiento de por vida en la administración pública. Sin embargo, algo empieza a cambiar.

La ‘Radiografía de la universidad española: Liderazgo emprendedor e innovación’, encargada por la red Educa 2020 a la empresa demoscópica GAD3, con la colaboración de la fundación AXA, concluye que “el bipartidismo se ha roto, también en el mercado laboral”. Durante el primer trimestre del año se ha entrevistado a 9.000 universitarios y estudiantes de Formación Profesional Superior en 83 centros de toda España, que representan a un universo de 1,7 millones de personas.

El director de Deusto Business School en Madrid, Iñaki Ortega, señala “con optimismo” que ha irrumpido con fuerza el interés por emprender y “está empezando a competir” con las multinacionales y la función pública en los fichajes. ¿Cómo te ves dentro de cinco años? Es la pregunta que ha lanzado esta encuesta. El 25% aspiran a la estabilidad de un puesto de funcionario, el 23% confían en hacer carrera en una compañía multinacional y el 18,8% montaría su propia empresa. En total, englobando a futuros autónomos y los que darán continuidad a una empresa familiar, los potenciales emprendedores rondarían el 26,8%.

El ímpetu emprendedor no se ciñe a perfiles ni sectores

Una cifra que en el caso particular del País Vasco se reduce “ligeramente”. La crisis –con una insoportable tasa del 46% entre estos jóvenes- podría ser el detonante de este cambio de tendencia, sin embargo, Ortega prefiere ver el vaso medio lleno, “emprender se ve como una opción de necesidad y de oportunidad”, remarca. El informe concluye, además, que este ímpetu emprendedor no se ciñe a perfiles ni sectores. Todo lo contrario, se extiende como una mancha de aceite en todos los ámbitos, aunque la predisposición es mayor entre quienes estudian ingeniería, arquitectura o ciencias jurídicas y sociales.

También crece a medida que van acercándose al final de la etapa formativa. Aunque siguen siendo una mayoría quienes sueñan con un empleo cómodo, quienes han respondido a esta encuesta llevan la etiqueta de Generación Z. Nacidos entre 1994 y 2099, se han educado y socializado con Internet en el bolsillo, con inquietudes diferentes, reacios a obedecer las órdenes de un superior y, “por coherencia”, tienen un mayor espíritu emprendedor, convencidos de que trabajarán en puestos que ahora mismo ni siquiera existen.

De hecho, de la mano de las nuevas tecnologías darán rienda suelta a esas ansias. Según Ortega, “antes, las barreras de entrada eran altísimas, en sectores como la hotelería, los transportes, el turismo o las finanzas… Hoy, un joven universitario con talento y una idea puede reventar todos esos sectores”. Y es asequible. Ésos son los deseos, porque bajando al barro 3 de cada cuatro encuestados señalan la falta de financiación como principal obstáculo, además de la fiscalidad y la excesiva burocracia.

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